Cuando éramos chicos los grandes decidían por nosotros. Crecer tal vez sea empezar a tomar tus propias decisiones. Crecer tal vez sea empezar a entender lo valioso de la vida, los afectos. La mentira es un bálsamo que enferma, la verdad a veces es un dolor que cura. La verdad duele, pero te lleva a casa. Nosotros estamos en una odisea, pero le damos pelea y siempre, siempre estamos rumbo a casa. Como podemos, a los golpes, a los tropiezos, estamos en un viaje de decisiones, decisiones que te pueden cambiar la vida. Todos arriba del mismo barco, llorando juntos y riendo juntos, sabiendo que la mejor manera de cuidarte es cuidando a los demás. Mi mamá me lo decía, “la vida es una rueda”, y recién ahora lo entiendo, y lo acepto y ruedo con ella. Me fui de casa lleno de miedo, de tristezas, de vacíos. Hoy vuelvo a casa, sobre todo con coraje y mucho amor. Lo importante es no apartarse del camino, viajar siempre rumbo a casa, rumbo a vos mismo, a tu corazón. Empezamos este viaje lleno de preguntas ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? Si fallamos, si no encontramos lo que venimos a buscar… Nos fuimos al pasto, pegamos volantazos, algunos palos también nos pegamos, pero aprendimos. Tuvimos que quedarnos sordos, ciegos y mudos para poder enfrentar nuestra misión. Necesitábamos dejar atrás ese niño que fuimos para ponernos de pie y vivir esta odisea. Perdimos muchas cosas en este viaje. Pero nos animamos, nos atrevimos, viajamos. Somos los mismos, somos distintos... Jamás se termina de aprender.
Años.
Una frase que me surge constantemente, con el transcurrir del tiempo es "como cambian las cosas, los años" , y justo hoy, facebook me lo recordó. Recuerdo una vez, que dije lo mismo, y me preguntaron ¿por qué? a lo cual, para no explayarme, ni parecer tan pensante, respondí "porque sí". Claramente la pregunta me quedó dando vueltas por la cabeza. Pensé en cosas buenas, no tan buenas. Recordé muchas situaciones, de amigos yéndose, quedándose. Momentos vividos, que después decía "¿cómo pudo pasar eso?". Cosas que pensé que nunca las iba a tener y después las tuve. Cosas que tuve y dejé de tener. Son muchas situaciones en la vida que cambian con el transcurrir de los años. Pero eso no es específicamente lo malo. Lo malo es lamentarse, por lo que pudo pasar y no paso, por lo que era y dejó de ser, por lo que no era, y ahora es. Vivimos en un mundo con cambios constantes, somos seres modificables -o no-. No hay que aferrarse a instantes, porque son solo e...