Cuando éramos chicos los grandes decidían por nosotros. Crecer tal vez sea empezar a tomar tus propias decisiones. Crecer tal vez sea empezar a entender lo valioso de la vida, los afectos. La mentira es un bálsamo que enferma, la verdad a veces es un dolor que cura. La verdad duele, pero te lleva a casa. Nosotros estamos en una odisea, pero le damos pelea y siempre, siempre estamos rumbo a casa. Como podemos, a los golpes, a los tropiezos, estamos en un viaje de decisiones, decisiones que te pueden cambiar la vida. Todos arriba del mismo barco, llorando juntos y riendo juntos, sabiendo que la mejor manera de cuidarte es cuidando a los demás. Mi mamá me lo decía, “la vida es una rueda”, y recién ahora lo entiendo, y lo acepto y ruedo con ella. Me fui de casa lleno de miedo, de tristezas, de vacíos. Hoy vuelvo a casa, sobre todo con coraje y mucho amor. Lo importante es no apartarse del camino, viajar siempre rumbo a casa, rumbo a vos mismo, a tu corazón. Empezamos este viaje lleno de preguntas ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? Si fallamos, si no encontramos lo que venimos a buscar… Nos fuimos al pasto, pegamos volantazos, algunos palos también nos pegamos, pero aprendimos. Tuvimos que quedarnos sordos, ciegos y mudos para poder enfrentar nuestra misión. Necesitábamos dejar atrás ese niño que fuimos para ponernos de pie y vivir esta odisea. Perdimos muchas cosas en este viaje. Pero nos animamos, nos atrevimos, viajamos. Somos los mismos, somos distintos... Jamás se termina de aprender.
cuando cae el sol
Llega la noche, si Hay mas ausencia de luz natural Se prenden las luces en las calles Y en los bares, restaurantes Se ilumina la quinta avenida Musica en vivo, cantos, rock y todos los tiros Sombras negras en camionetas Toma agua en la vereda Luces de colores por todos los rincones Bellas las artes, la vida y emociones Mueve el cuerpo, respira y descansa temores Poco a poco la hora avanza Sale el sol Que luz natural invada Hay amor y nueva esperanza